Tiziana Terenzi Vela Andrómeda Rinascimento Descubrimos a Andrómeda, envuelta en su infinita belleza gracias al rastro de estrellas brillantes, y quedamos fascinados durante una excursión por los Montes Sibillini, situados en una zona poco conocida de nuestro hermoso país, pero no por ello menos fascinante, en busca de un fenómeno natural y espontáneo que puede considerarse un auténtico milagro de la Madre Naturaleza. De hecho, en estas montañas silenciosas tiene lugar cada año un ritual casi sobrenatural: la floración. Entre finales de mayo y principios de julio, la meseta de Castelluccio es testigo de este importante acontecimiento. Durante varias semanas, la monotonía cromática de la pradera se ve interrumpida por un mosaico de colores, con variaciones de tonos que van del amarillo ocre al rojo. Aunque la fiesta de la «Fiorita» se celebra el tercer y último domingo de junio, no hay un día concreto para admirar este espectáculo encantador. Cada año, todo depende de la tendencia climática de la temporada y hay que saber buscarlo, porque, al igual que nuestro perfume, no todo el mundo puede percibirlo. Las especies florales que tiñen Pian Grande y Pian Perduto en esta época son innumerables. Paseando por los senderos, podemos encontrar gencianas, narcisos, violetas, amapolas, ranúnculos, asfódelos, eugenias, tréboles, acedera y mucho más. Durante este paseo por los senderos de Pian Perduto, en absoluto silencio, respetuosos con la exuberante naturaleza circundante, uno se embriaga de aromas y colores que llenan no solo los ojos, sino también el corazón.